Caminaba como si estuviera sola, como si fuera un domingo aburrido (si, era domingo) o un lunes de feriado nacional: sin apurarme tanto, nadie miraba lo desprolijo que tenia el pelo o lo rojas que tenia las mejillas. No tenia nada en la cabeza, a diferencia de la semana pasada. Emano felicidad casi siempre y sin notarlo, pero este Domingo estaba como quieta. Ya no tenia mas problemas, ya no tenia mas nada, me habia olvidado de todo y nisiquiera me daba cuenta de eso. Levantaba la mirada un rato y era nada mas para ver si se largaba a llover; eso hubiera sido lo necesario para un retrato no conmovedor, sino deprimente y casi absurdo de una chica en la casa de una amiga con sus compañeros y con cara de orto. Siempre camino con la frente en alto, 'con actitud' me repito a mi misma mientras lo hago. Hoy fue la primera excepción en mucho tiempo.
Agarré el celular, ya no me quedaba mas que hacer, encontré un mensaje suyo y sonreí como si mañana fuera mi cumpleaños. Sus ganas de ignorarme se habían ido, las mías recién nacían. Cuando sonreí fue por eso, ¿por qué mas iba a ser?. Guardé el celular, volví a levantar la frente con un poco de orgullo y me reí sola. El día ya no estaba tan nublado para mí.




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