martes

Una menos!

Su nombre era Estela. Vivía sola, tenía dos hijos y un nieto. Su perra se llamaba Candela, y ella la trataba como si fuera su tercer hija. Estela coleccionaba estampillas y era aficionada a la jardinería.
Hace una semana, la señora tuvo un accidente. Ahora no es más la "viejita" simpática que veías a la tarde baldeando la vereda. No es más la dueña de Candela. No es más la que hace las mejores tortas de manzana. Estela ya no es Estela. Ahora ella es un número. Un número más para la funeraria, un número menos para la compañía de teléfono, otro cliente perdido en el mercado de la esquina. Números, números, números. Una resta o una suma, que ni siquiera influye lo suficiente como para preocuparse por ello.
Estela vive ahora en la memoria, pero hay para quien sigue siendo ella. Hay una esperanza, todavía parece importarle a alguien. Por suerte para la compañía de electricidad, la heladera de su casa sigue enchufada.

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